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EL IETF DEBATE SU PAPEL EN EL APOYO A LOS DERECHOS HUMANOS A TRAVÉS DEL DESARROLLO DE PROTOCOLOS DE INTERNET

Por Carolyn Duffy Marsan

En su sesión del plenario TécnIco en El IETF 98 En Chicago, la IAB patrocinó un animado debate sobre la mejor forma de manejar las consideraciones en materia de derechos humanos en el desarrollo del protocolo.

El debate giró en torno a un proyecto de documento (draft) desarrollado durante los últimos dos años por el Grupo de Investigación del IrTF sobre consideración de los derechos humanos en los protocolos (hrPc). El grupo hrPc está estudiando cómo el desarrollo de pro- tocolos de Internet puede permitir, fortalecer o debilitar los derechos humanos tales como la libertad de expresión y la libertad de asociación, como se describe en tratados con amplio apoyo como la declaración universal de derechos humanos y el Pacto Internacional de derechos civiles y Políticos.

El grupo HrPC considera que Internet, como una red de redes global, debe pro- porcionar conectividad continua a todos los usuarios para todo el contenido. como tal, el grupo cree que la promesa de Internet de una conectividad con able, segura y abierta es un habilitador clave de los derechos humanos. El grupo está analizando la relación entre los derechos humanos y los protocolos y trabajando en directrices para ayudar a quienes desarrollan protocolos a evitar situaciones donde un nuevo protocolo inhiba la capacidad de los usuarios de ejercer su libertad. Idealmente, estas directrices serán similares al trabajo realizado para las consideraciones en materia de privacidad en la rFC 6973.

Niels Ten Oever, co-chair del grupo de investigación hrPc y jefe del grupo de derechos digitales para Article 19, abrió el debate reconociendo que es difícil el esfuerzo del grupo hrPc para comprender y demostrar el impacto de los derechos humanos de los protocolos de Internet.

“Todos hemos considerado a la Internet como un gran motor para la libertad de expresión. de hecho, nos ha permitido crear nuevas oportunidades para que las personas puedan expresarse y recolectar información. Esto no significa que nuestro trabajo no tenga aspectos negativos, como en el caso de la vigilancia generalizada”, explicó oever.

Ten oever señaló que el papel de Internet es cada vez más importante en áreas como la libertad de expresión y asociación, así como en la educación, el debate público e incluso en las votaciones. También hizo hincapié en que, a pesar de los esfuerzos del IETF, el acceso a Internet no está igualmente distribuido en el resto del mundo.

“En el IETF hemos contribuido en gran medida a dar forma a la Internet que tenemos hoy”, dijo ten oever. “sin embargo, con un gran poder viene una gran responsabilidad. Este es un llamado a a rmar dicho poder”.

Ten Oever dijo que el IETF respeta y propaga ciertos valores, tales como la justicia, la descentralización del control y el compartir los recursos. Por lo tanto, considerar formas de mitigar cómo sus pro- tocolos se podrían utilizar para limitar los derechos humanos no estaría fuera del alcance del organismo de estandarización. En particular, señaló la rFC 6973, que describe consideraciones de privacidad para los protocolos de Internet, y la BcP 72, que ofrece directrices sobre las con- sideraciones de seguridad para todos los protocolos.

Ten oever agregó que otros organismos de estandarización, incluidos el IEEE e Iso, están teniendo en cuenta cuestiones éticas y de responsabilidad social a la hora de crear protocolos de Internet.

“Se trata de algo complejo”, admitió Ten oever. “debemos comprender nuestro propio papel y asumir responsabilidad. Esto no signi ca que nuestra tecnología sea buena ni mala, pero de nitivamente signi ca que nuestra tecnología no es neutral”.

Ten oever incentivó a todos los partici- pantes del IETF a revisar las directrices sobre consideraciones en materia de derechos humanos, publicadas a modo de documento informativo en el sitio web del grupo. “Precisamos que los desarrolladores de protocolos prueben las directrices”, explicó.

David Clark, jefe del laboratorio de Inteligencia arti cial (CSaIL) del Instituto de Tecnología de massachusetts (mIT), dijo que leyó las directrices y que las encontró “fascinantes” y en línea con un movimiento llamado “valores en el diseño” que él apoya.

“Los derechos humanos no son absolutos”, dijo clark. “los diseñadores de tecnología tienen una opción: participar o no participar en la conversación”.

A modo de ejemplo, se re rió al debate raven en el año 2000, cuando el IETF se negó a desarrollar estándares que permitieran a los organismos de seguridad interceptar legalmente las comunicaciones.

“Al negarse a hacerlo, el IETF dejó la decisión en manos de otros”, agregó. “Esto no significa que nunca hubo estándares para intervenir las comunicaciones. solo significa que fueron desarrollados por alguien más”.

Clark dijo que el IETF puede optar por continuar diseñando protocolos para un resultado preferido como lo hizo en el debate raven. También puede incorporar en el diseño de sus protocolos cierta tolerancia para una variedad de resultados que quizás no sean de su preferencia, por ejemplo, la capacidad de intervenir las comunicaciones.

“Lo que estamos diseñando es el campo de juego, no el resultado del partido”, señaló Clark. “Sin embargo, si uno es lo su cientemente inteligente, es posible inclinar el campo de juego”.

Tras los comentarios de Ten oever y clark, lee howard del IAB moderó las preguntas del público.

Scott Bradner, miembro del IETF de larga data, aportó información sobre el debate raven para los miembros del público que no habían participado en aquellas discu- siones. “no fue una discusión fácil”, dijo Bradner. “Había gente que decía que era un pecado moral que los gobiernos inter- vinieran las comunicaciones, mientras que otros opinaban que hacerlo era responsabilidad del gobierno. Fue un debate político disfrazado de tecnología”.

El público parecía estar dividido con respecto al papel del IETF en las discusiones sobre los derechos humanos. Algunos miembros cuestionaron si el IETF era el organismo de estandarización adecuado para combatir este tipo de problemas y advirtieron que los debates éticos podrían desviarlo de sus objetivos de inge- niería. otros, entre ellos clark y Ten oever, alentaron al IETF a tomar un papel más activo en estos debates controversiales del que tenía en el pasado.

“Ya hay gente que piensa en la ética: abogados, jueces, legisladores, la opinión pública y el mercado. Esto no quiere decir que nosotros no debamos hacerlo”, dijo Ten oever. “no podemos tercerizar nuestra ética y esperar que otros se ocupen del tema. Pero también quiere decir que nosotros no vamos a reemplazarlos. deberíamos asumir la responsabilidad dentro de nuestro pequeño reino”.

De manera similar, harald Alvestrand, anteriormente chair del IETF, argumentó que el IETF no tiene otra opción que invo- lucrarse en los debates relacionados con los derechos humanos e intentar “inclinar el campo de juego en la dirección que queremos”.

Daniel Kahn Gillmor de la unión Estadounidense por las libertades civiles también argumentó a favor de la participación del IETF en estos debates dado que está creando herramientas importantes que todos usan.

“Es críticamente importante que los inge- nieros, como todos los que estamos en este salón, pensemos éticamente todo el tiempo sobre cuáles son las consecuencias”, a rmó Gillmor. “me alegra mucho ver que estamos teniendo esta discusión y reconociendo que tenemos un papel a la hora de decidir si las personas pueden ejercer los derechos que esperan tener en Internet hoy, mañana y en el futuro”.

Howard nalizó la discusión alentando a los participantes del IETF a continuar la conversación en el grupo de investigación sobre hrPc.

 

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